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Cómo revisar la web de tu negocio desde el móvil

Portada tipográfica oscura: Tu web, desde el móvil. Leer, navegar y contactar. CJGimenez.

Tu web puede verse ordenada en un ordenador y complicar una consulta desde el móvil. Para revisarla, empieza por una tarea real: descubrir qué ofreces, encontrar un dato y llegar al contacto sin tener que adivinar dónde pulsar.

No necesitas herramientas especiales para esta primera revisión. Usa un teléfono, abre la dirección pública y anota lo que ocurre. El objetivo es reunir problemas concretos que puedas explicar a quien mantiene la web, no dar por terminada una auditoría técnica o de accesibilidad.

1. Elige tres recorridos antes de mirar el diseño

Escribe qué buscaría una persona que todavía no te conoce. Por ejemplo: saber si reparas su bicicleta, localizar el horario y preguntar por una reparación. Empieza por la portada, pero visita también una página de servicio directamente: alguien puede llegar a ella desde un enlace.

Ejemplo ficticio: el taller «Rueda de Barrio» revisará si se entiende que arregla pinchazos y ajusta frenos, si se encuentra su dirección y si está claro cómo consultar disponibilidad. El negocio es inventado; no describe a un cliente ni un resultado real.

Decide el resultado esperado de cada recorrido. «Encontrar el horario» es comprobable. «Que parezca moderna» puede servir para hablar de estilo, pero no permite saber si la tarea se ha resuelto.

2. Lee la primera pantalla como una visita nueva

Comprueba si el nombre, el servicio principal y la ubicación se entienden sin abrir varias páginas. Evita depender de una fotografía para explicar algo esencial: una imagen recortada en móvil puede dejar fuera justo la parte que daba contexto.

Lee los párrafos a una distancia cómoda. Señala las frases demasiado largas, los bloques densos y los textos que se confunden con el fondo. No cambies todo a la vez: anota primero qué dato no se entiende y en qué pantalla ocurre.

Amplía el texto con las opciones de tu navegador y comprueba que no desaparecen palabras ni botones. W3C explica que el contenido debe permitir aumentar el texto hasta el 200 % sin perder información o funcionalidad, con las excepciones que recoge el criterio. Un vistazo al tamaño normal no comprueba ese comportamiento.

3. Recorre la página en vertical y revisa las imágenes

En las páginas de lectura habitual, comprueba que los párrafos se adaptan al ancho y que no necesitas desplazarte continuamente a los lados para terminar cada línea. W3C contempla excepciones para contenidos que necesitan dos dimensiones, como determinados mapas o tablas; no conviene confundirlas con un párrafo desbordado.

Gira el teléfono y vuelve a mirar. Revisa si una imagen se estira, si una portada pierde proporción o si un título tapa otra parte del contenido. Si hay una tabla con desplazamiento propio, comprueba que puedes leerla sin que toda la página se salga de su sitio.

No basta con ocultar lo que sobresale: el texto o el control siguen siendo necesarios. Describe qué falta para que la corrección conserve el contenido, además del aspecto.

4. Abre el menú y encuentra el servicio

Abre y cierra el menú. Visita una sección, vuelve atrás y comprueba que puedes seguir navegando. Si una barra permanece fija, observa si cubre el título o impide llegar al último enlace de la página.

Los nombres deberían anticipar el contenido. «Reparaciones» ayuda más a buscar un arreglo que una etiqueta creativa cuyo significado solo conoce el negocio. Revisa también enlaces que dependen de pasar el ratón por encima: en tu teléfono tendrás que resolver la tarea tocando la pantalla.

Haz la prueba sin pedir explicaciones a quien diseñó la web. Cuando sabes dónde está todo, es fácil completar mentalmente un paso que una visita nueva no tiene cómo conocer.

5. Comprueba el contacto sin generar encargos de prueba

Pulsa el teléfono, el correo o el enlace de mensajería y revisa el destino antes de iniciar una llamada o enviar nada. Comprueba que el número y la dirección coinciden con los datos públicos del negocio. Un botón visible puede llevar a un destino antiguo.

Si hay formulario, lee las etiquetas e instrucciones. Mira si el teclado del móvil deja visible lo que estás escribiendo y si puedes corregir un campo. No introduzcas datos de clientes. Para probar el envío de extremo a extremo, acuerda antes una prueba identificada y confirma también su recepción.

Distingue «el botón abre la aplicación correcta» de «el mensaje ha llegado». Son comprobaciones diferentes. No marques la segunda como resuelta solo por haber visto una pantalla de confirmación.

6. Convierte las observaciones en una lista de cambios

Por cada problema, guarda la dirección, el teléfono y navegador utilizados, los pasos y lo que esperabas ver. Añade una captura sin datos personales. «En Servicios, al abrir el menú, el botón de cerrar queda fuera de pantalla» permite reproducir el fallo mejor que «en móvil va raro».

Ordena la lista por el efecto sobre la tarea: primero lo que impide leer, navegar o contactar; después las mejoras de presentación. Pide que cada corrección vuelva a comprobarse en el recorrido original. Si puedes, contrasta también con otro teléfono: una revisión en un solo dispositivo tiene un alcance limitado.

Si todavía estás reuniendo los materiales, consulta qué preparar antes de encargar la web de tu negocio. Si ya necesitas ayuda para corregirla, cuéntame qué recorrido falla y qué has podido comprobar. Una lista breve y reproducible es un buen punto de partida para decidir el siguiente trabajo.

Fuentes técnicas: W3C: ampliar el texto y W3C: adaptación del contenido. Esta guía propone una revisión inicial de uso; no certifica accesibilidad ni cumplimiento normativo.

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